La iniciativa cuenta con el apoyo de disc-jockeys a los que tengo mucho aprecio como Christian Duran o Víctor Pérez. Por otro lado, los premios están patrocinados por la Fundación Autor, un apéndice de los ladrones de la SGAE. En resumen, estos premios echan un tufillo a manipulación al servicio de unos pocos.
Smells Like Teen Spirit de Nirvana es una de las canciones más famosas de la música rock de los noventa. Aunque yo fuera un niño por aquel entonces (septiembre de 1991), la repercusión de este single en la música que terminaría escuchando a los pocos años fue definitiva. Derrocó de manera fulminante al todo poderoso Dangerous de Michael Jackson de las listas de éxitos (que recuerdos esas cintas de cassette) y sobre todo, revivió la popularidad del rock y abrió la puerta de la música indie al gran público.
Estaba tratando de escribir la mejor canción de pop. Estuve básicamente intentando imitar a The Pixies. Tengo que admitirlo. Cuando escuché a Pixies por primera vez, me conecté tanto con esa banda que hasta pensé que debía estar en ella - o al menos en una banda de versiones de Pixies. Nosotros usamos su sentido de la dinámica, siendo primero suaves y silenciosos, y luego fuertes y pesados.
Sabía que los Pixies habían tenido mucha influencia en grupos posteriores pero no sabía hasta que punto. Los Pixies es una banda que todavía estoy descubriendo pero tengo claro que desbordan calidad por los cuatro costados. Otra curiosidad a destacar es la historia del nombre de la canción. Quizás no sea el tema el más bonito de Nirvana, ni el mejor tema rock de los años noventa pero su sonido (16 años después) sigue vigente, que es lo importante.